Ácido Isocianúrico: Sus virtudes e inconvenientes

El ácido isocianúrico, o ácido cianúrico ( C3H3N3O3 ) es el gran desconocido por los propietarios de piscinas privadas. Y sin embargo, es uno de los componentes fundamentales en el tratamiento del agua de la piscina, por sus efectos positivos y por sus efectos negativos.

No sabemos cuál es la razón, (bueno, si que lo sabemos: el cloro en pastillas genera muchisimo volumen de negocio todas las temporadas….), por la que casi nunca se suele hablar de este compuesto en las tiendas de piscinas, ni los mantenedores de las mismas, ya que sin este ácido el cloro se «fulmina» en presencia del sol, y si su concentración es elevada, anula el efecto del cloro y por lo tanto se torna muy nocivo.

Nos hemos encontrado en múltiples ocasiones con dueños de piscinas con muchos problemas con el agua (episodios constantes de algas, intoxicaciones, etc.) causadas por un exceso de ácido cianúrico, y que nunca habían escuchado de su existencia.

En cualquiera de las formas que administremos cloro a la piscina (clorador salino, pastillas, lejía) al final lo que queremos es obtener ácido hipocloroso (HOCl), que es quien tiene el poder desinfectante y oxidante. Pero el ácido hipocloroso se descompone por los rayos UV del sol (no por el calor); aproximadamente se pierde un 35% del ácido hipocloroso por cada hora de exposición al sol. Cuando se habla de cloro libre, o cloro activo, siempre se refieren al ácido hipocloroso.

Para evitar esta descomposición, se utiliza ácido isocianúrico. Éste se asocia con el cloro para protegerlo del sol. En el siguiente gráfico se muestra el porcentaje de cloro libre que permanece en la piscina después de una hora de sol, y según la concentración de ácido isocianúrico. Sin ácido isocianúrico, en una hora solo queda el 65% del cloro; con 30 ppm (partes por millón, ó mg / litro) de ácido isocianúrico, en una hora todavía tenemos el 97% del cloro:

Hasta aquí todo son ventajas, está claro que necesitamos algo de ácido isocianúrico en el agua, mínimo 20-30 ppm. Y también es necesario si utilizamos clorador salino. Efectivamente, aunque existe el mito de que al instalar un clorador salino nos podemos olvidar de todo, no es así. Si no proporcionamos ácido isocianúrico al agua, casi todo el cloro (que en realidad es ácido hipocloroso) que produce el clorador salino no va a servir de mucho, y no solo vamos a tener que hacerlo funcionar muuuuchas horas al 100%, sino que es posible que no tenga capacidad de desinfección suficiente. Es decir, que además de gastar electricidad y desgastar la costosa célula electrolítica, no vamos a tener desinfección suficiente. ¿Nadie te contó nada al instalarte el clorador salino? Lamentablemente es lo más habitual.

Recordamos que el ácido isocianúrico solo se necesita en caso de utilizar cloro, ya que no protege al bromo u otros desinfectantes. Y que es solo para piscinas al aire libre, ya que el cristal, policarbonatos, etc, filtran los rayos UV del sol, y por lo tanto no es necesario en piscinas cubiertas.

 

¿Cómo agrego ácido isocianúrico?

Se puede comprar ácido isocianúrico puro en las tiendas de piscinas. Se vende como tal, un polvo blanco en botes de 5 Kg, que tiene un pH de 4,5. Si no pone expresamente ácido isocianúrico, también lo encontrarás como estabilizador del cloro. Es el mismo compuesto, tal vez el nombre «isocianúrico» asuste y no se quiera poner así en el bote.

En este formato, hay que agregar 1 gramo de ácido isocianúrico por cada m3 y por cada 1 ppm que se quiera incrementar. En una piscina de 50 m3 que se acaba de llenar con «agua del grifo» nueva, si queremos llegar a 30 ppm de ácido isocianúrico, habría que agregar 50 x 30 x 1 = 1500 gramos de ácido = 1,5 Kg
Como el pH del ácido isocianúrico es de 4,5, después deberemos medir el pH del agua de la piscina para corregir si bajó de 7,0.

O también puedes comprar pastillas de cloro. En otra entrada explicaremos todas las formas del cloro, pero a efectos del ácido isocianúrico lo que nos importa es que es un componente importante del dicloro y del tricloro, es decir, del «cloro rápido» y de todas las pastillas de cloro que se venden. El cloro es un gas, y para poder estabilizarlo en forma sólida se necesita el ácido isocianúrico, por eso es un componente importante de las pastillas de cloro. Como guía rápida:

  • Dicloro (dicloroisocianurato sódico): comúnmente llamado cloro rápido porque se disuelve muy rápido. Tiene un pH ligeramente ácido de 6,7. Se vende en polvo o en pastillas.
  • Tricoloro (ácido tricloroisocianúrico): se disuelve muy lento (a veces se llama cloro lento), y acidifica más el agua, ya que tiene un pH de 2,8. El formato más habitual son las pastillas.

Ambos compuestos tienen un 50% aprox de ácido isocianúrico (el dicloro un poco menos, el tricloro un poco más). Por lo tanto, necesitamos el doble que si utilizáramos ácido isocianúrico puro. En nuestro ejemplo anterior, para una piscina de 50 m3 que acabamos de rellenar, habría que echar 3 Kg de dicloro o tricloro para obtener 30 ppm de ácido isocianúrico. Pero recuerda que estos compuestos también agregan cloro libre, sobre todo el tricloro.

 

¿Por qué tengo que tener cuidado entonces con el ácido isocianúrico?

Una vez que hemos hablado de las bondades del ácido isocianúrico, viene la otra cara de la moneda, en qué condiciones tiene efectos adversos.

Si por un lado conseguimos que el cloro resista a los rayos UV y así pueda realizar su labor, el problema es que el ácido isocianúrico se asocia con una parte del cloro libre, y lo «secuestra». Es decir, anula el efecto del cloro. Por un lado lo protege para que no desaparezca, y por el otro anula su efecto. Con 50 ppm de ácido isocianúrico ya solo queda activo un 1% del cloro. Sí, has leído bien, tan solo un 1% del cloro podrá desinfectar. No te asustes del todo, este 1% puede matar todavía las bacterias, pero no pases de 50 ppm, hazlo por la salud del agua, y por la tuya.

 

El ácido isocianúrico no desaparece

Una de las características del ácido isocianúrico es que apenas se degrada. Es bueno, porque así no gastamos dinero en agregar químico, pero una vez alcanzado el nivel óptimo ya no se debe echar más.

Si la piscina tiene una concentración elevada de ácido isocianúrico, la única forma de bajarlo es vaciando la piscina hasta que tenga el nivel objetivo. El ácido isocianúrico no se evapora con el agua, (por lo que no hay reponerlo por pérdidas por evaporación). Solo habrá que reponerlo cuando vaciamos agua de la piscina, (con contralavados, agua que echan fuera los bañistas, o cuando se hace una limpieza del fondo con el limpiafondos y el filtro en modo vaciado).

 

El peligro: las pastillas de cloro, el cloro rápido y el ácido isocianúrico

Si has ido atando cabos, has llegado a una de las conclusiones más importantes: si utilizas pastillas de cloro, cloro rápido, cloro granulado, etc. estarás constantemente agregando ácido isocianúrico al agua, y tarde o temprano el cloro perderá efectividad.

Efectivamente, si a 50 ppm ya solo te queda el 1% de cloro activo, con poder oxidante, a concentraciones superiores el cloro ya queda totalmente anulado. Y llegar a 50 ppm con pastillas de cloro es muy fácil, con 5 Kg ya lo habrías conseguido. A partir de ahí todo lo que eches a la piscina es veneno para la misma. El cloro ya no tendrá efecto, aunque tengas concentraciones de cloro altas, y al no desinfectar podrás tener infecciones más fácilmente, por ejemplo foliculitis, dermatitis, otitis externa, diarreas si tragas agua, etc.

En cualquier piscina tratada con polvo o pastillas de cloro es muy normal ver concentraciones de 100 ppm, 150 ppm o más de ácido isocianúrico. Salvo que vacíen el agua todos los años (lo cual no solo es anti-ecológico, sino que muy caro). Una piscina con estas concentraciones debería estar cerrada al baño.

 

Relación entre cloro activo y ácido isocianúrico

Como se puede observar, cuanto mayor sea la concentración de ácido isocianúrico, mayor debería ser el nivel de cloro activo, ya que este último pierde efectividad. Y siempre sin superar las 50 ppm de isocianúrico.

No hay una regla taxativa de la relación entre isocianúrico y cloro, pero podríamos decir que el consenso es que el nivel de cloro debería ser unas 15-20 veces menor al de ácido isocianúrico. Esto significa que a 30 ppm de isocianúrico se suele recomendar tener 1,5 ppm de cloro, y a 50 ppm el nivel de cloro debería ser de 3 ppm aprox.

Estos niveles de cloro son ligeramente superiores a los niveles típicos, porque ya hemos comentado que el ácido isocianúrico inhibe la acción del cloro activo. Pero de todas formas no son niveles exagerados, ya que la piscina se puede utilizar hasta un nivel de cloro de 5 ppm. En cualquier caso un nivel entre 3,5 y 5 ppm de cloro activo (ácido hipocloroso) debería ser puntual, no se recomienda mantener niveles tan altos de forma permanente.

Este «consenso» de 1,5-3 ppm de cloro para niveles de 30-50 de cianúrico no es un capricho, está avalado por organismos y estudios tales como el CMAHC (Council for the Model Aquatic Health Code), el índice de Falk, o la PHTA (Pool & Hot Tub Alliance, que era antes la Association of Poll & Spa Professionals).

 

Niveles óptimos de ácido isocianúrico, y niveles dañinos

Hemos sugerido que el nivel óptimo de ácido isocianúrico debería estar entre 20-30 ppm. No es un nivel fácil de establecer, y no hay un consenso internacional al respecto (así como sí lo hay en los niveles de cloro o pH). En el estado de Nueva York es una sustancia prohibida en las piscinas, y en otros sitios se permiten concentraciones de más de 100 ppm.

La Organización Mundial de la Salud recomienda no exceder de 100 ppm, pero lo dicen no por los efectos sobre el cloro, sino por la salud de los niños. Calculando que un niño puede ingerir 100 cc al tragar agua y el nivel de ácido isocianúrico máximo que ese agua debería contener antes de ser perjudicial para la salud (ver Guidelines for safe recreational water environments).

En España, por el Real Decreto 742/2013, se recomienda menos de 75 ppm, mientras que en Australia es 30 ppm. La normativa española establece que con más de 150 ppm hay que cerrar la piscina pública (50 para Australia). En el estado de Nueva York está prohibido utilizar ácido isocianúrico, y en otros estados los niveles máximos son de 150-200 ppm. En Francia recomiendan 25-50 ppm, con un máximo de 75 ppm. Y en Alemania, simplemente no se permite utilizar dicloros y tricloros (los de las pastillas de cloro) en piscinas públicas, por el tema del isocianúrico.

Leyendo la documentación de los diferentes organismos, y con los datos de protección solar y pérdida de eficacia, se puede observar que el rango recomendado más habitual es 30-50 ppm. A nosotros 30 ppm (o incluso un poco menos) nos parece un nivel óptimo, apenas si se pierde cloro por los rayos UV, y sin embargo ganamos en poder desinfectante.

Lo que está claro es que sin ácido isocianúrico hay que estar echando al agua cloro en grandes cantidades y de manera constante todo el día. Y a partir de 70 ppm, la piscina se vuelve un peligro, porque el cloro nunca va a pasar de un equivalente de 0,2 ppm, con un poder desinfección muy pequeño o casi nulo.

 

Cómo medir el nivel de ácido isocianúrico

Hay varios sistemas, siendo las tiras los más baratos pero menos precisos, y los test basados en la turbidez de una reacción los más exactos.

Tal vez lo mejor es tener ambos test, unas tiras por comodidad y rapidez, y un test de turbidez para precisión, ya que una vez que intuimos que el nivel no es óptimo, no es lo mismo 20 ppm más o menos. Y las tiras no nos permiten tener esta precisión.

Puedes comprar estos test donde quieras, pero por favor agrégalos a tu kit de herramientas para mantener el gua de tu piscina sana. Nosotros te ofrecemos las tiras de LaMotte (lo mejor en tiras), y como siempre te recomendamos el Kit de Taylor 1005, como un básico con todas las medidas (siempre repetimos que es nuestro preferido).